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Mayo 2016
por Nidal Barake
Michoacán: El encuentro de dos culturas no tan distintas

Cuando Trinidad salió de Cusco rumbo a Morelia, más allá de representar uno de los pocos viajes fuera de su ciudad natal (y el primero fuera de Perú), en su mente rondaba la idea de encontrarse con un mundo nuevo para ella, nuevos productos, técnicas, y recetas. Pero no imaginaba que a pesar de estar separados por casi 5.000 Kilómetros, y que tanto México como Perú son dos países y culturas con un fuerte arraigo a su identidad culinaria, al final del día, se toparía con los mimos valores y filosofía que la han formado como cocinera, como si Santa Fé de la Laguna y Cusco estuvieran separados tan solo por un estrecho camino que podría haber recorrido a pie en un par de horas, en vez de pasar una noche en avión atravesando medio continente.

Michoacán fue el destino para el tercer encuentro de Orígenes, ya con las experiencias de Cusco y Yucatán a cuestas, Morelia representaba no solo un viaje al corazón de una de las cocinas más autenticas de México, sino la oportunidad de ver interactuar dos culturas. Este encuentro inició en Teotitlán del Valle con una visita a las cocineras tradicionales Michoacanas, donde vivimos y experimentamos “El paradigma de Michoacán”, con la emoción y los mismos sabores que llevaron a la cocina tradicional Mexicana a ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Allí no solo escuchamos de la voz de las propias cocineras parte de la historia culinaria local, sino que disfrutamos de tacos tradicionales elaborados con 3 tipos de maíz, perfectos para comer con charales frescos fritos, una delicia local que seguramente permanecerá en nuestra memoria por mucho tiempo.

La siguiente parada, Santa Fé de la Laguna, fue un llamado de atención sobre la importancia de las técnicas tradicionales de cocción, del uso de ingredientes puros, simples, propios del entorno. También fue la oportunidad de ser testigos de un verdadero intercambio de experiencias, conocimiento, e ideas. Mientras apreciábamos cada detalle del proceso de preparación de una comida tradicional Michoacana, Josefina le enseñaba a Trini como esparcir la masa de maíz recién molido sobre una fina tela, y cubrir con otra delgada capa de pasta de frijoles para luego enrollar y hacer el más delicado de los tamales. Para Trini, utilizar el molcajete por 5 minutos para preparar una salsa de tomates y chiles, fue suficiente para comprar uno en el camino de regreso, para llevar a su Cusco natal.

Compartir esta experiencia con todos los asistentes de Morelia en Boca no hizo otra cosa que reforzar la importancia que tiene Orígenes en el ámbito de la cocina actual. Lo que comenzó como una necesidad por aprender más y resaltar el lado humano de la cocina latinoamericana, se ha convertido en un proyecto con potencial infinito para potenciar y compartir todo el conocimiento que existe en las cocinas tradicionales latinoamericanas. Tanto a través de la conferencia en la cual Trini, Jorge y Virgilio compartieron algunas vivencias y recetas con el público del evento, como en una comida familiar preparada y servida con un grupo de cocineras tradicionales Michoacanas, se evidenció que este largo camino apenas comienza, y que Yucatán, Cusco y Michoacán son apenas los tres primeros nombres de una lista muy larga a lugares por redescubrir.

Cuando hablamos de nuestros orígenes en el contexto Latinoamericano, partimos de un principio único, de una identidad que si bien se ha desarrollado y evolucionado en diversas vertientes, mantienen un ADN común. No fueron solo las largas cabelleras trenzadas, ni los bordados en vivos colores los que revelaban semejanzas culturales, también estaba la leña, la piedra, el maíz, la papa, los chiles o ajíes los que hacían ver que nuestras culturas, al igual que la Pachamana en Perú y la Barbacoa en México, se cuecen bajo una misma tierra.